Sólo con el Pacto Mundial de la moda, no alcanza

El 23 de agosto los gigantes de la moda internacional firmaron el “Fashion Pact” de cara a la Cumbre de Medio Ambiente y Energía del G7. Los compromisos adoptados y rubricados plantean un interesante comienzo, pero difícil es que frenen la cultura del consumo desmedido y el desperdicio sin control.

A instancias de un pedido del presidente francés Emmanuel Macron, el responsable del grupo Kering, François-Henri Pinault convocó a las principales marcas y grupos de la moda a nivel mundial, para concretar acciones conjuntas en sus respectivas cadenas de producción que permitan frenar los altos índices de contaminación que genera la industria. Entre los firmantes se encuentran: Hermès, Gucci, Gap, Prada, Chanel, Nike, Adidas, Ermenegildo Zegna, Burberry, Salvatore Ferragamo, Giorgio Armani, Karl Lagerfeld, Grupo Kering (Saint Laurent, McQueen, Stella McCartney, Balenciaga), H&M Group, Carrefour, Galeries Lafayette, Inditex (Zara, Massimo Dutti), Fung Group (Kenneth Cole), La Redoute, Bestseller, PVH (Calvin Klein, Tommy Hilfiger), Capri (Versace, Michael Kors, Jimmy Choo), Selfridges y  Nordstrom.

En dicha reunión firmaron un acuerdo por medio del cual se comprometen a llevar adelante acciones realistas, concretas y medibles para reducir el impacto ambiental que tienen los actuales procesos de producción de la moda.

Algunos compromisos asumidos son:

•    Reducción de las emisiones de CO2 mundiales.

•    Mejor aprovechamiento del agua en los procesos de fabricación de las prendas.

•    Prohibición del uso de pesticidas en los cultivos relacionales.

•    Eliminación del plástico como forma de empaque.

•    Eliminar para 2030 los plásticos de un solo uso en la industria de la moda.

•    Diminución del uso de productos químicos en sus procesos de fabricación.

•    Uso en un 100% de energía renovable en la producción.

•    Inversión para lograr la eliminación de las fibras sintéticas en océanos.

•    Planes de acción para restaurar los ecosistemas naturales, flora y fauna global.

El Fashion Pact incluye además información sobre el estado actual del medio ambiente para subrayar la importancia de tomar acciones inmediatas. Entre los datos presentados figura que el 60 % de las especies animales ya desaparecieron, al igual que el 90 % de los peces grandes y que quedan tan sólo 11 años para actuar sobre el cambio climático antes de que los efectos sean irreversibles.

Entonces…

La firma de esta Pacto de la Moda tiene sin lugar a dudas la relevancia de ser el primer esfuerzo y compromiso conjunto y sin precedentes, de unir a los gigantes de la moda con el objetivo de transformar las prácticas de la industria de la indumentaria. A esto se le suma el factor de que con estos compromisos asumidos los gigantes de la moda impongan la tendencia de adoptar prácticas de producción de cuidado del medio ambiente y que las marcas más pequeñas y de carácter local, sigan por este mismo camino, con lo que el efecto imitación sería beneficioso para todos.

Pero para que camino de sustentabilidad genere resultados verdaderos, comprobables y medibles en el mediano y largo plazo, es fundamental que ocurran otros cambios radicales en el mundo de la moda, los cuales deberá ser impulsados por los mismos gigantes que firmaron el Fashion Pact. Mientras el modelo de producción dominante sea el de fast fashion con las constantes renovaciones de colecciones a precios bajos y la necesidad generada en el público objetivo de consumir “ya todo lo nuevo porque lo viejo es aburrido”, no habrá medidas de freno al cambio climático que puedan por sí solas salvar el planeta.

Es imprescindible educar a los fervientes compradores de lo último de la moda que descartan sus prendas sin que éstas lleguen al año de uso, para que adquieran una forma de consumo inteligente. Para lograr esto la comunicación y las campañas de publicidad que promueven al consumo como fuente de alegría, juventud y felicidad, deberán cambiar sus mensajes y educar a la población sobre la compra y uso responsable de prendas. Solo los consumidores informados podrán poner freno a esta presión descontrolada de renovación constante de armarios que ofrecen las cadenas de fast fashion.  

Únicamente la unión del cambio en las formas de consumo, -con un mayor detenimiento y reflexión al momento de realizar la compra de prendas-, y las iniciativas planteadas en el Fashion Pact podrán generar cambios positivos en el cuidado del medio ambiente. Uno sin el otro, no lograrán el cambio.  Ambos caminos son necesarios y complementarios para intentar frenar el desastre medioambiental que se viene.

Impactos negativos de la industria por ser responsable de:

  • 20 % de las emisiones de aguas residuales
  • 10 % de las emisiones de carbono
  • 22,5 % del uso global de pesticidas proviene de la producción de algodón
  • 20 % de la contaminación de agua de origen industrial provienen del teñido y el tratamiento de los textiles generan.

Otros impactos negativos

  • Se necesitan 7500 litros de agua para producir un par de vaqueros
  • La industria usa 93.000 millones de metros cúbicos de agua cada año: cantidad suficiente para que sobrevivan 5 millones de personas
  • La producción de ropa y calzado produce el 8% de los gases de efecto invernadero
  • Cada segundo se entierra o quema una cantidad de textiles equivalente a un camión de basura
  • Cada año, 500000 toneladas de microfibras del lavado de textiles terminan en los océanos
  • La producción de ropa se duplicó entre 2000 y 2014

Escribe: Mag. Magdalena Ponce de León Otero

*Las cifras provienen de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa y la UICN, Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y de la UNCTAD, Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo. k

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